Inicio › Rascadores: tipos y colocación
Elegir y colocar rascadores
Ajusta el material
Un gato que araña alfombras suele aceptar un rascador cubierto de alfombra o un rascador horizontal de cartón. Un gato que prefiere la tela rugosa del sofá puede preferir sisal u otro recubrimiento áspero de cuerda. Los rascadores de madera y los troncos convienen a gatos que atacan los marcos de las puertas. Si no estás seguro, ofrece dos o tres opciones baratas a la vez - un rascador plano de cartón, un poste de sisal, un poste alfombrado - y deja que tu gato vote.
Ajusta la orientación
Los que arañan en vertical se estiran hacia arriba: necesitan un poste al menos tan alto como tu gato de pie sobre las patas traseras con las delanteras estiradas, lo bastante firme para no tambalearse ni volcar; un poste que vuelca una vez puede ser evitado para siempre. Los que arañan en horizontal arrastran las patas por el suelo: les van los rascadores planos de cartón o un tronco de lado. Muchos gatos usan ambos.
La colocación vence a la persuasión
Pon el rascador junto al lugar que tu gato ya araña, aunque sea en medio del salón. Cuando el rascador se use con regularidad, puedes moverlo poco a poco - un tramo corto cada día - hasta donde quieras a largo plazo. Si tu gato araña en varios sitios, coloca un rascador cerca de cada uno. Los gatos también suelen arañar tras dormir y en zonas sociales, así que junto a las camas y en la habitación donde se reúne la familia son ubicaciones excelentes.
Dos detalles que la gente pasa por alto
Primero: no tires el rascador cuando se vea gastado y deshilachado. Un rascador desgastado es un rascador bien marcado: está cubierto del olor y las marcas de tu gato, y por eso vuelve a él. Segundo: un poste ligero que se tambalea enseña a los gatos que el sofá es más satisfactorio. Las bases pesadas y las opciones montadas en pared o puerta valen la pena para los que arañan con entusiasmo.